Va de teatros
Un telón cubre Madrid, y este se abrió el día 29 para dar comienzo a “La noche de los teatros”, un espectáculo, y ninguna otra palabra podría describirlo mejor, aunque quizá sí una frase: “¡Jugad, jugad! Esto es un escenario”.
Ser un simple estudiante de periodismo tiene un no tan simple inconveniente: no tener acreditación. No tener acreditación de prensa es un problema. Así que ya me resigné y abandoné la idea de acudir a los casi 100 espectáculos, entrevistar a los 485 actores y 110 directores, y visitar los 45 escenarios. Sabiendo eso, lo único asegurado era el entretenimiento, el cual estaba asegurado durante las más de ocho horas que tomaría el evento, desde las 5 de la tarde del 29 de marzo hasta las 12.30 del día siguiente, cuando comenzaron las últimas actuaciones.
Si en las islas del Caribe una “X” en el mapa indica el lugar, aquí es un globo rosa, un enorme globo rosa representado por un punto de igual color en el mapa. Parece fácil encontrar los lugares, elegirlos no tanto. Para empezar, la primera duda era si acudir a una representación o a una conferencia, como la clase de danzas históricas impartida por Mónica Martínez; incluso podemos asistir al repaso de los mejores momentos del teatro español de los últimos treinta años. Elijamos lo que elijamos deberemos seguir pensando: danza y teatro de todos los tipos y épocas nos esperan a la vuelta de la esquina, o en ocasiones quizá no tan cerca, lo cual es un inconveniente a la hora de desplazarse, y empiezan a echarse de menos líneas especiales de autobús que ayuden a la gente a llegar a tiempo a los lugares.
Y es que el tiempo se convirtió en uno de los rivales del público, aliándose con la pereza, enemigo natural y por un día derrotado completamente del teatro, ya que las largas colas y la afluencia masiva de gente dificultaban el acceso y retrasaban el comienzo de las obras, por no hablar de los centenares de personas que se quedaban en la calle o desistían asustados por las colas interminables de gente. Esto hacía que cualquier esperanza de ganarle la partida al reloj y llegar antes de que el aforo se completara fuera una tarea para especialistas.
En éstos acontecimientos hay que mirar al público, y es que a ellos va dirigido el espectáculo. Lo que nos preguntamos es, qué lleva a la gente a los teatros, ¿Van por que quieren aprovechar la oportunidad de ver cosas que no verían otros días del año? ¿Irían sólo porque es gratis? ¿O acaso disfrutaban de una velada teatral como de otra cualquiera? La respuesta: de todo un poco. Aún así, da la sensación de que a la gente no le gusta salir a la aventura, pasear por las calles de Madrid, meterse en el primer teatro abierto que encontraran y disfrutar del arte del teatro. Pero al contrario de lo que uno se espera, cuando se pregunta, la gente parece muy consciente de a dónde va y de lo que quiere ver. No es de extrañar, no se puede ver todo, y a veces se selecciona algo para, poder ver al menos una cosa.
La noche en blanco, la noche de los museos, la noche de los teatros… al menos nos queda la esperanza de que ya queda menos para poder asistir a la próxima “noche de…” que nos permitirá pasar un día más cerca de la cultura, sacándola a la calle, donde todos podamos disfrutar de ella.
El derecho a la cultura está claro en la constitución, con el fin de que se respete, fue creada la Red Española de Teatros, auditorios y circuitos de titularidad pública. Esta red, creada en el año 2000, tras cinco años desde la creación de la primera comisión creada en relación a este tema, es un referente para la articulación de las Artes Escénicas de España. La red cuenta con 104 teatros y auditorios y 10 circuitos para un total de más de 450 espacios escénicos.
Entre sus objetivos están el fomentar y potenciarla creación y formación de públicos, garantizar y estabilizar la calidad en la programación de los teatros, impulsar y promover la cooperación entre todos los teatros o colaborar con distintas entidades como las universidades para facilitar la innovación e intercambio de información, entre otros.